Liderazgo humanista
Ps Alejandro De Barbieri
Liderazgo humanista: El arte de liderar desde el ser
«El poder seduce, la autoridad conduce». Esta frase resume la esencia del liderazgo humanista. Mientras el poder se impone, la autoridad se construye desde el respeto y el reconocimiento del otro como persona. Como afirma Sergio Sinay en su libro “¿Para qué trabajamos?”, no somos «recursos humanos» – si es recurso no es humano, y si es humano no es recurso. Si somos humanos tenemos muchos recursos que a la vez no nos deshumanizan…
- Del poder al servicio
El liderazgo humanista parte de una premisa fundamental: antes que colaboradores, jefes o empleados, somos personas. Cuando perdemos esta perspectiva, corremos el riesgo de transformar nuestras organizaciones en máquinas de producir sin alma, donde el burn-out y el sinsentido se vuelven pandémicos y erosionan los vínculos sin darnos cuenta…
Como afirma el filósofo Martin Buber, «toda vida verdadera es encuentro». El líder humanista entiende que su rol no es mandar sino servir, no es imponer sino proponer, no es exigir sino inspirar. Las personas no son medios para alcanzar objetivos, son fines en sí mismas. Liderer es servir, hacer crecer a los demás y todo eso disfrutando el camino.
- Las tres dimensiones del liderazgo humanista
1. Dimensión del ser: Antes de liderar a otros, el líder debe liderarse a sí mismo. (Autoliderazgo) Como afirmaba Sócrates, «conócete a ti mismo». El autoconocimiento es la base de todo liderazgo auténtico. Un líder que no se conoce a sí mismo puede hacer pagar el precio a los demás de su EGO.
2. Dimensión del hacer: El liderazgo se demuestra en acciones concretas. Como dicen los japoneses “ Saber y no actuar es no saber nada…” No basta con tener buenas intenciones, hay que materializarlas en el día a día. El hacer debe estar alineado con el ser porque si solo somos lo que hacemos que pobres somos…
3. Dimensión del trascender: El verdadero liderazgo va más allá de los resultados inmediatos. Busca dejar una huella positiva en las personas y en la organización. Como plantea Frankl, la vida no nos pregunta por el sentido, somos nosotros quienes debemos responder a esa pregunta con nuestras acciones cotidianas.
- Del control a la confianza
El líder humanista entiende que el control mata la creatividad y el compromiso. La confianza, en cambio, los potencia. Como señala el psiquiatra Christophe Dejours, cuando el miedo reemplaza a la confianza, la productividad cae y la salud mental se deteriora.
Un ambiente de trabajo basado en la confianza:
– Permite el error como fuente de aprendizaje
– Celebra la diversidad de perspectivas
– Fomenta la autonomía responsable
– Cultiva el diálogo abierto y honesto
- Las virtudes del líder humanista
El liderazgo humanista se sostiene en tres virtudes fundamentales:
1. Humildad: Francesc Torralba afirma: la humildad viene del latín «humus» (tierra). El líder humilde tiene los pies en la tierra, reconoce sus límites y aprende constantemente. No teme decir «no sé» o «me equivoqué».
2. Empatía: Más allá de «ponerse en los zapatos del otro», la empatía es la capacidad de conectar con el mundo emocional de las personas. Un líder empático escucha sin juzgar, reconoce sus emociones y la de los demás, valida las experiencias de los compañeros y sabe acompañar procesos.
3. Coraje: El coraje no es ausencia de miedo sino capacidad de actuar a pesar de él. El líder humanista tiene el coraje de:
– Defender sus valores
– Tomar decisiones difíciles
– Innovar y arriesgar
– Mantenerse fiel a sus principios
- Del éxito al sentido
Como planteaba Viktor Frankl, la vida no puede medirse solo en el eje horizontal del éxito-fracaso. Necesitamos incorporar el eje vertical del sentido-sinsentido. El liderazgo humanista busca integrar ambas dimensiones:
– Éxito con sentido
– Logros con valores
– Resultados con propósito
– Eficiencia con humanidad
- Conclusión: Hacia un nuevo paradigma de liderazgo
El mundo necesita urgentemente un nuevo tipo de liderazgo. Las crisis globales, el agotamiento del modelo productivista y el aumento de las enfermedades mentales en el trabajo nos exigen repensar cómo lideramos.
El liderazgo humanista no es una utopía romántica sino una necesidad práctica. Como dice Adam Grant, «en las culturas tóxicas, las personas son promovidas por resultados sin importar si destruyen relaciones en el camino. En las culturas saludables, ningún nivel de excelencia individual justifica socavar a las personas».
Liderar desde el humanismo es apostar por un futuro donde el trabajo sea fuente de sentido y realización, no de agotamiento y alienación. Es crear espacios donde las personas puedan crecer y desarrollarse integralmente. Como decía Sabines, no se trata de desear algo para el porvenir, sino de construir un pasado del que podamos sentirnos orgullosos.
El verdadero líder no deja tras de sí seguidores, sino nuevos líderes. No construye monumentos a su ego, sino puentes hacia un futuro más humano y significativo.
Ps Ale De Barbieri
Enero 2025






